miércoles, 17 de noviembre de 2010

El credo de la libertad


Muchas veces uno entra en discusiones en las que es difícil dejar claro a los interlocutores qué es exactamente lo que uno cree y piensa y está tratando de defender con tanto ahínco.-

Encuentro en este texto titulado "El credo de la Libertad", un resúmen muy bueno de lo que yo mismo creo y defiendo,  compilado por G. Edward Griffin ( él mismo aclara que no puede reclamar el crédito de su autoría , dado que cualquier persona familiarizada con los clásicos de la libertad pueden reconocer  los conceptos de grandes escritores y pensadores del pasado) , en  traducción por Adolf Sherton del original en inglés que puede encontrarse en:http://www.freedomforceinternational.org/freedom.cfm?fuseaction=creed 
W.J.
-------------------------------------

EL CREDO DE LA LIBERTAD

La naturaleza intrínseca de los derechos 
 Creo que sólo los individuos tienen derechos, y no los grupos colectivos. Creo que estos derechos son inherentes a cada individuo, no concedidos por el Estado; porque si el Estado tiene la facultad de concederlos, también tiene el poder de negarlos, y eso es incompatible con la libertad personal.

Creo que un Estado justo recibe su poder exclusivamente de sus ciudadanos. Por lo tanto, el Estado nunca debe atreverse a hacer nada más allá de lo que cualquier ciudadano también tienen el derecho a hacer. De lo contrario, el Estado es un poder en sí mismo y, en lugar de ser un sirviente de la sociedad, se convierte en su amo.

La supremacía del individuo 
 Creo que una de las mayores amenazas a la libertad es permitir que cualquier grupo, no importa su superioridad numérica, pueda negar los derechos de la minoría, y que una de las principales funciones de un Estado justo es proteger a cada individuo de la avaricia y la de la pasión de la mayoría.

Libertad de elección 
 Creo que los objetivos sociales y económicos deseables se logran mejor mediante una acción voluntaria que por la coacción de la ley. Creo que la tranquilidad social y la fraternidad se logran mejor mediante la tolerancia, la persuasión, y el poder del buen ejemplo que por la coacción de la ley. Creo que los necesitados son mejor ayudados por la caridad, que es la entrega voluntaria que hacen los individuos del dinero propio, que por el Estado de Bienestar, que es la entrega de dinero ajeno a través de la coacción de la ley.

Igualdad ante la ley 
 Creo que todos los ciudadanos deben ser iguales ante la ley, independientemente de su origen nacional, raza, religión, género, educación, situación económica, estilo de vida, u opinión política. Del mismo modo, ningún grupo de personas debe recibir un tratamiento preferencial de ningún tipo, no importa cuán meritoria o popular sea su causa. Favorecer a un grupo sobre otro no es la igualdad ante la ley.

El adecuado rol del Estado 
 Creo que el adecuado rol del Estado es negativo, no positivo; defensivo, no agresivo. Es para proteger, no para proveer; porque si al Estado se le otorga el poder de dar para algunos, también debe ser capaz de tomar de los demás, y ello siempre conduce al saqueo legalizado y la pérdida de la libertad. Si el Estado puede darnos todo lo que queremos, también debe ser lo suficientemente poderoso como para quitarnos todo lo que tenemos. Por lo tanto, la función adecuada del Estado es proteger la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos, nada más. El mejor Estado es el que menos gobierna.

LOS TRES MANDAMIENTOS DE LA LIBERTAD
El credo de la libertad se basa en cinco principios. Sin embargo, en su aplicación cotidiana, se puede reducir a sólo tres códigos de conducta. Estos son los tres mandamientos de la libertad:

Derechos individuales 
 Sólo los individuos tienen derechos, no los grupos. Por lo tanto, no debemos sacrificar los derechos de cualquier individuo o de una minoría en favor de los supuestos derechos de los grupos.

Igualdad ante la ley 
 Favorecer a un grupo de ciudadanos sobre otros no es la igualdad ante la ley. Por lo tanto, no debemos apoyar ninguna ley que no se aplique a todos los ciudadanos por igual.

Libertad de elección
La apropiada función del Estado es proteger, no proveer. Por lo tanto, no debemos aprobar la coacción para cualquier fin, excepto para proteger la vida humana, la libertad o la propiedad.

No hay comentarios: